Ayer, a las 23:58, recibí un whatsapp de José Luis, mi editor en Suseya Ediciones, para decirme que Héroe Agenda, Sobrenaturales y Arcanos había ganado el Premio Ignotus 2026 al mejor juego de rol. Mi primera reacción fue de sorpresa, y no solo porque hubiésemos ganado. Con la memoria que tengo, se me había olvidado hasta que el libro estaba nominado, así que os podéis imaginar cómo me quedé cuando recibí la noticia, prácticamente a medianoche y sin esperármela en absoluto.
Cuando se anunciaron las nominaciones me hizo mucha ilusión ver el libro entre los finalistas, pero entre el trabajo, las partidas y los proyectos que siempre tengo a medias, el asunto había terminado pasando a un segundo plano. No había estado pendiente de cuándo se anunciaban los ganadores ni había preparado nada por si había suerte. De hecho, si José Luis no me hubiese avisado, probablemente me habría enterado bastante más tarde. Y ahora, apenas unas horas después, estoy escribiendo sobre un premio que nunca pensé que acabaría ganando.
Llevo muchos años jugando y dirigiendo partidas de rol, y Superhéroes INC ha sido uno de los juegos a los que más tiempo he dedicado. Me gusta su universo y la libertad que ofrece para contar historias muy diferentes, desde las aventuras de superhéroes más clásicas hasta investigaciones, conspiraciones, conflictos entre organizaciones o historias de terror. Siempre he pensado que una de sus mayores virtudes es precisamente esa capacidad de mezclar géneros y permitir que los personajes se muevan entre ellos sin abandonar una misma ambientación.
Cuando surgió la posibilidad de escribir Héroe Agenda: Sobrenaturales y Arcanos, tenía bastante claro qué parte de ese mundo quería explorar. La magia, las criaturas sobrenaturales, las sociedades ocultas y todo lo relacionado con lo arcano me parecían terrenos con mucho recorrido, pero no quería limitarme a añadir nuevos poderes o personajes. Me interesaba desarrollar su historia, explicar cómo encajaban en el universo del juego y ofrecer herramientas para que cada grupo pudiera construir sus propias aventuras.
El proyecto fue creciendo a medida que avanzaba. Una organización necesitaba una historia, esa historia planteaba preguntas sobre otros elementos de la ambientación y, cuando parecía que todo estaba resuelto, aparecía alguna contradicción que obligaba a revisar lo anterior. También había que desarrollar reglas, adaptar conceptos al sistema y comprobar qué ocurría cuando los jugadores empezaban a utilizarlos. Algunas ideas funcionaron desde el principio y otras necesitaron bastantes cambios antes de encontrar su sitio.
No voy a fingir que fue un proceso perfectamente organizado. Hubo apartados que reescribí varias veces, ideas que terminé descartando y otras que aparecieron cuando el libro ya estaba bastante avanzado. Además, tengo la mala costumbre de seguir revisando lo que escribo incluso cuando debería darlo por terminado, porque cada vez que vuelvo a leerlo encuentro alguna frase que podría explicar mejor o una regla que quizá funcionaría de otra manera. Es algo que me sigue pasando con los proyectos actuales, pero de eso hablaré un poco más adelante.
Durante todo ese trabajo hubo algo que tuve bastante presente. Quería que Héroe Agenda fuese un libro que realmente se utilizase en las partidas, no solo una recopilación de información sobre el mundo. Que los jugadores pudieran crear personajes diferentes, que los directores de juego encontraran conflictos y organizaciones que incorporar a sus campañas y que todo ello tuviese sentido dentro de Superhéroes INC. Al final, por mucho que uno disfrute escribiendo ambientación, lo interesante es descubrir qué hacen otras personas con ella cuando se sientan alrededor de una mesa.
Cuando el libro se publicó en 2025, me quedé satisfecho con el resultado. Siempre hay cosas que uno habría cambiado después de verlas impresas, pero había conseguido desarrollar buena parte de las ideas que llevaba tiempo queriendo explorar. Saber que otras personas podían leerlas, utilizarlas y darles su propia interpretación ya era suficiente motivo para estar contento.
Por eso, cuando llegó la nominación al Ignotus, la recibí como una sorpresa. Los Premios Ignotus, concedidos por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror, reconocen obras de distintos ámbitos del fantástico español, incluidos los juegos de rol. Que Héroe Agenda estuviera entre los finalistas ya me parecía un reconocimiento importante, especialmente tratándose de un suplemento de un juego con tantos años de historia.
Ganar es otra cosa, claro. Todavía no termino de acostumbrarme a la idea de que uno de mis libros haya recibido un premio así, y tampoco voy a disimular la satisfacción que me produce. Me alegra por el trabajo realizado, pero también por Superhéroes INC, por todas las personas que han participado en su tercera edición y por quienes siguen jugando después de tantos años. Me gustaría pensar que este reconocimiento puede servir para que más gente descubra el juego o vuelva a acercarse a él.
Aunque mi nombre figure como autor, Héroe Agenda no habría llegado a publicarse sin la participación y el apoyo de muchas personas. Quiero empezar dando las gracias a José Luis Pastor y a Suseya Ediciones por confiar en el proyecto y por el trabajo que supone convertir un manuscrito en un libro. José Luis, además de haber sido quien me comunicó la noticia del premio, ha estado implicado en el desarrollo de esta edición del juego, y que tiene gran parte de responsabilidad en que sigamos teniendo nuevos libros de Superhéroes INC.
Una mención especial merece el grupo de Los Irregulares, porque buena parte del libro fue tomando forma gracias a ellos. Durante el desarrollo tuvieron que aguantar pruebas de reglas, personajes nuevos, situaciones que todavía no estaban del todo resueltas y unas cuantas explicaciones sobre por qué algo que había funcionado perfectamente la semana anterior ahora necesitaba cambiarse. Sus preguntas, comentarios y decisiones durante las partidas me ayudaron a detectar problemas, ajustar mecánicas y desarrollar ideas que seguramente habrían terminado siendo distintas sin su participación. Y es que una cosa es pensar que una regla funciona mientras la escribes y otra muy diferente es ponerla delante de un grupo de jugadores que empieza a utilizarla de maneras que no habías previsto. Los Irregulares han sido fundamentales en ese proceso y quiero que sepan que una parte de este reconocimiento también les corresponde.
Hay alguien a quien quiero recordar especialmente, Ramsao, a quien dediqué el libro y que, por desgracia, falleció antes de poder compartir este momento. Fue una de las personas que más apoyó Héroe Agenda y siempre mostró interés por lo que estaba preparando. Su apoyo significó mucho para mí, y por eso quise que tuviese un lugar en sus páginas. Me habría gustado poder contarle lo del Ignotus y escuchar qué opinaba, porque estoy seguro de que habría disfrutado con la noticia. Al menos, me alegra que su recuerdo siga formando parte del libro.
Y, por supuesto, tengo que agradecerle a mi mujer, Anna, la paciencia que tiene conmigo. No debe de ser fácil verme pasar tantas horas delante del ordenador escribiendo, revisando una y otra vez los mismos textos o dedicando tardes enteras a partidas interminables en las que, además de jugar, estamos probando reglas y comprobando si las últimas ideas funcionan. Muchas veces ese tiempo sale de los fines de semana y de los ratos que podríamos dedicar a otras cosas, así que quiero agradecerle que siga soportando esta afición mía, que a veces se parece sospechosamente a un segundo trabajo. Y eso que todavía quedan libros por terminar.
También quiero dar las gracias a quienes habéis comprado Héroe Agenda, lo habéis leído, habéis compartido vuestras impresiones o habéis utilizado alguno de sus contenidos en vuestras partidas. Una de las cosas que más me gustan de escribir para juegos de rol es pensar que una organización, un personaje o una aventura que has creado puede acabar formando parte de una historia completamente diferente, en una mesa que ni siquiera conoces. Es algo que no siempre llegas a ver, pero que da sentido a buena parte del esfuerzo.
En cuanto a lo que viene después, la verdad es que no tenemos intención de quedarnos aquí. Ya hay otros dos libros en camino, aunque ambos están pasando por esa fase en la que parece que nunca termino de decidirme a soltarlos. El primero es Crossover: Cruce de Caminos, un sumplemento cuyo manuscrito está prácticamente terminado, diría que al 100 % o muy cerca. El segundo es Héroe Agenda, Alienígenas y Parahumanos, que tiene ya casi todo su contenido desarrollado, aunque todavía queda el trabajo de cohesionar las distintas partes, revisar algunas relaciones entre ellas y conseguir que el conjunto tenga la consistencia que busco.
Con los dos me ocurre algo parecido. Cada vez que vuelvo a leerlos encuentro algún detalle que me gustaría modificar, una explicación que podría ser más clara o una idea nueva que encajaría bastante bien. Y así es complicado dar un libro por terminado, porque siempre parece que se puede mejorar un poco más. Supongo que en algún momento tendré que aceptar que están listos y dejar de tocarlos, aunque quienes me conocen saben que no es precisamente mi mayor virtud.
En cualquier caso, los dos proyectos siguen adelante y están esperando su ventana para salir publicados. Me hace ilusión pensar que pronto podremos compartirlos, porque amplían el universo de Superhéroes INC en direcciones bastante diferentes y contienen muchas de las ideas en las que he estado trabajando durante los últimos tiempos. Todavía queda trabajo editorial y no quiero adelantar fechas, pero al menos puedo decir que no estamos precisamente faltos de material.
No sé si ganar el Ignotus cambiará mucho las cosas. Ojalá sirva para dar más visibilidad a Héroe Agenda y a Superhéroes INC, y para que quienes todavía no conocen el juego se animen a descubrirlo. Por mi parte, seguiré escribiendo y preparando partidas, probablemente complicándome más de lo necesario con alguna regla o desarrollando una organización o villano que inicialmente iba a ocupar dos párrafos y acaba necesitando varias páginas.
De momento, me quedo con la alegría de haber recibido un reconocimiento que no esperaba y con la satisfacción de saber que todo el trabajo que hay detrás del libro ha llegado a otras personas.
Ahora toca seguir adelante, terminar esos textos que llevan demasiado tiempo sobre mi mesa y, por supuesto, seguir jugando. Pero con vuestro permiso, hoy voy a disfrutar un poco del premio.
¡Nos vemos en la siguiente y gracias por leerme!