Némesis
Némesis, nacido de la disputa entere los Oscuros y los Antiguos, no es venganza en el sentido emocional. Es retribución cósmica. La respuesta inevitable cuando algo rompe el equilibrio más allá de lo tolerable. No castiga por odio ni por justicia moral, sino porque una acción ha generado una asimetría excesiva en la balanza de la Manifestación.
A diferencia de otras fuerzas cósmicas, Némesis rara vez se manifiesta de forma directa. Su influencia se canaliza a través de individuos, eventos o decisiones que se convierten en el punto exacto donde el exceso acumulado colapsa. Héroes que han abusado de su poder, imperios que han crecido sin freno o entidades que han alterado demasiado la balanza suelen convertirse, sin saberlo, en vectores de Némesis.
En los archivos históricos se repite un patrón constante. Cuando Némesis actúa, su intervención parece una sucesión de errores improbables, giros del destino y consecuencias inevitables. No hay advertencias claras ni posibilidad de negociación. Su función se activa cuando el daño ya ha sido hecho, y por ello muchas culturas la confundieron con el azar o con un destino cruel, sin comprender que lo que experimentaban era la consecuencia directa de su propio exceso.