Cazadores de Sombras
Se trata de un grupo de cazadores de seres sobrenaturales. Su formación inicial se remonta a 1986, en Ámsterdam, donde cuatro individuos aparentemente inconexos se encontraron por azar. Sin embargo, todos compartían un oscuro vínculo: una rosa negra tatuada. Desde aquel encuentro, el grupo ha recorrido el Viejo Continente en una cruzada implacable contra las fuerzas de la oscuridad, enfrentando horrores que la mayoría de la humanidad ni siquiera imagina.
Entre sus gestas más notables figura la Noche del Infierno en Amberes, cuando cerca de un centenar de vampiros fueron reducidos a cenizas en una velada épica. También fueron responsables de la expulsión de legiones de muertos vivientes que asolaban el norte de Francia durante el verano de 1992. En 1998 se enfrentaron y derrotaron a un horror primigenio surgido de las costas de Galicia y, más tarde, combatieron a los retoños oscuros de Nergal en Tabernes Blanques.

A lo largo de su trayectoria han perdido compañeros valiosos, pero también han ganado una familia y amigos leales. Viajan en una furgoneta negra que funciona como cuartel móvil, operan con total discreción y mantienen sus actividades al margen de la opinión pública, preservando así el secreto de su existencia y de sus hazañas.
El grupo parecía haber alcanzado un equilibrio. Eran una familia unida y, de vez en cuando, incorporaban nuevos miembros que compartían su destino: Acero Templado, Cerbatana, Jade, Centurión… La maldición que los obligaba a seguir cazando parecía haber perdido su mordacidad, transformándose en una parte aceptada de sus vidas.
Esa aparente estabilidad se quebró cuando Mad Skull apareció en escena.