Cronopolis
Entre sombras de eternidad,
Cronópolis se alza,
ciudad de horas sin fin,
donde el tiempo juega y se desliza. Torre en la niebla,
ruido de eras en susurro,
los pasos resuenan en lo incierto,
como ecos en un sueño sin final.Quin-Jao Sen
Cronópolis, la ciudad eterna, se eleva majestuosa como un faro en el océano del tiempo. Oculta en los pliegues de la manifestación, actúa como un cruce entre planos, un lugar donde las líneas temporales convergen y las realidades alternativas se tocan. Aquí, pasado, presente y futuro dejan de ser fronteras rígidas para fundirse en un flujo maleable bajo la influencia del Cronos Supremo, al que sus habitantes, los Cronoides, llaman Tiempo Supremo.
Caminar por sus calles adoquinadas es transitar por siglos superpuestos. Los edificios, mezcla de tecnología imposible y antigüedad insondable, se alzan como testigos de eras ya olvidadas. Arcos que parecen doblar el espacio, torres que serpentean hacia el cielo y estructuras que vibran con un pulso casi orgánico, todo en Cronópolis está construido para armonizar con el latido del tiempo.
Es una ciudad de estudio y exploración temporal. Seres de épocas y mundos distintos se mezclan en una danza de culturas y conocimientos, creando una sinfonía de diversidad única en el multiverso. Sus eruditos dedican la vida entera a comprender los mecanismos profundos del tiempo, desentrañando sus corrientes, sus nudos y sus silencios. Desde laboratorios que desafían la física hasta bibliotecas que se reorganizan según la hora del día, Cronópolis es un centro vivo de investigación, siempre en busca de los secretos perdidos de la creación.
Los Cronoides, custodios del flujo temporal, practican una búsqueda activa del conocimiento. A veces extraen del tiempo a figuras históricas cuyo saber resulte valioso, manteniendo con ellas breves intercambios antes de devolverlas a su momento de origen. Quin-Jao Sen, el primer visitante humano registrado, describía a los Cronoides como seres de aspecto humano pero envueltos en una serenidad que trascendía cualquier época. Sus vestiduras cambiaban de color al compás del tiempo mismo, reflejando la íntima sintonía entre la ciudad y los ciclos temporales.
Lugares Relevantes
El Reloj
En el corazón de Cronópolis se alza un colosal reloj astronómico, cuyos engranajes parecen mover el tejido del tiempo. Sus agujas no marcan las horas, sino las variaciones del flujo temporal que conectan pasado, presente y futuro. Este monumento es conocido como el Templo de Cronos, una estructura imponente donde los devotos rinden homenaje al Tiempo Supremo.
Dentro del templo se celebran rituales destinados a honrar y solicitar el favor de Cronos, especialmente en momentos críticos donde la manipulación del tiempo es necesaria. Se dice que los ecos de estos rituales resuenan a través de eras enteras.
La Biblioteca
La Biblioteca de Cronópolis es un espacio infinito, una estancia que se despliega según la época en la que se entra. Sus volúmenes contienen historias completas de todas las posibilidades temporales: vidas no vividas, futuros descartados, tiempos alternativos y versiones olvidadas del mundo. Están escritos en lenguas antiguas, diagramas de flujo temporal y símbolos que solo los sabios de la ciudad comprenden.
Se rumorea que algunos libros cambian de contenido según quién los abra… o según la línea temporal desde la que se consultan.