Kish’var (Terra)
Kish’var, se encuentra en la esfera de Terra, no es un país ni una nación reconocible. No tiene capital, ni fronteras claras, ni una historia escrita desde el poder. Es una región antigua de Terra, amplia y poco transitada, que siempre ha quedado al margen de las grandes corrientes del mundo. Quien la observa desde fuera tiende a llamarla periférica, aunque la sensación al pisarla es justo la contraria. Kish’var parece más vieja que los reinos que la rodean, como si el tiempo allí se hubiera asentado de otra manera.
Ubicación y similitudes
En términos geográficos y culturales, Kish’var suele compararse con las regiones interiores de Europa del Este. Recuerda a una mezcla de los Cárpatos, los Balcanes más cerrados y ciertas zonas rurales de Europa central oriental de Tierra Zero. Montañas no demasiado altas pero abruptas, grandes masas forestales, valles húmedos donde la niebla es habitual y ríos oscuros que serpentean sin prisa. No es una tierra fácil de recorrer ni de cartografiar, y eso nunca ha cambiado del todo.
Un territorio que no se deja dominar
Kish’var no está deshabitada, pero tampoco densamente poblada. Los asentamientos humanos son pequeños, dispersos y antiguos. No hay grandes ciudades ni rutas comerciales relevantes. Los caminos cambian con los años, algunos desaparecen y otros parecen surgir donde antes no había nada. No es raro que un viajero tenga la sensación de avanzar y retroceder al mismo tiempo.
No es una tierra maldita ni peligrosa por naturaleza. Es simplemente resistente al exceso. Aquí el progreso forzado nunca funcionó bien. Lo que crece demasiado rápido se desgasta. Lo que intenta imponerse pierde fuerza. Por eso los imperios siempre fracasaron al intentar controlarla, y por eso incluso las organizaciones arcanas prefieren actuar con cautela.
Las Tierras Profundas
El núcleo de Kish’var es conocido como las Tierras Profundas. No solo por su geografía, sino por la sensación constante de estar entrando en algo más cerrado y más antiguo. Bosques primarios, barrancos cubiertos de musgo, cuevas naturales y zonas donde la luz parece llegar amortiguada. Aquí el mundo se siente denso, pero estable.
Las Tierras Profundas han servido durante siglos como refugio. Para culturas desplazadas, para órdenes antiguas que buscaban desaparecer del ruido del mundo, y para quienes entendían que sobrevivir a veces consiste en no destacar.
El Bosque de Seshara
En el corazón de las Tierras Profundas se encuentra el Bosque de Seshara. No es un lugar espectacular a primera vista. No brilla, no impone, no amenaza. Sin embargo, quienes son sensibles a la energía vital perciben algo claro al entrar. El cuerpo se relaja. La respiración se ordena. El entorno no empuja ni arrastra.
No es un nexo arcano ni una herida del mundo. Es un punto de equilibrio. Un lugar donde la esfera parece funcionar como debería, sin tensiones ni excesos.
Quien entra en estas tierras buscando poder suele salir agotado o desorientado. Quien entra buscando control rara vez encuentra lo que espera. Pero quien llega buscando equilibrio a veces se queda. Y si vuelve al mundo exterior, lo hace de forma distinta, con menos ruido dentro y menos necesidad de imponerse sobre nada.
Lengua y forma de hablar
En Kish’var se habla una lengua equivalente al rumano de Tierra Zero. El Kishvari, aunque ese nombre es externo. La gente del lugar rara vez lo nombra. Simplemente lo habla. Es una lengua áspera al oído al principio, con muchas consonantes suaves, vocales largas y un ritmo irregular. No suena agresiva, pero tampoco melodiosa. Tiene pausas naturales, silencios, frases que parecen quedarse a medias y continuar después. Eso encaja bastante bien con la forma de pensar de la región.
En las Tierras Profundas se conserva una variante más antigua, cercana a un rumano arcaico. No se usa en el comercio ni en la vida diaria, sino en transmisión oral, juramentos y enseñanzas tradicionales. Muchas expresiones no se escriben bien y solo tienen sentido dichas en voz baja. La Orden de las Nagas conserva fragmentos de esta forma antigua en sus prácticas internas, sobre todo en ejercicios de respiración y disciplina corporal.