Valladolid

Valladolid en Superhéroes INC

Retrato de una ciudad que parece tranquila, pero…

Valladolid no da la impresión de ser una ciudad marcada por los metahumanos. La vida diaria parece tranquila, con el frío colándose en las calles y el Pisuerga avanzando sin prisa. Aun así, bajo esa apariencia sobria asoman señales que cualquiera con cierta experiencia en lo extraordinario reconoce al cabo de unos días.

En la Plaza Mayor a veces se nota una presión leve en el ambiente, como si alguien estuviera conteniendo un poder que no quiere llamar la atención. Nada estalla de inmediato, porque en Valladolid todo parece tomarse un tiempo antes de romperse, incluso los problemas relacionados con metahumanos.

El Campo Grande adopta otro tono cuando anochece. Los paseos se vuelven más silenciosos de lo normal y algunas figuras se mueven con una determinación difícil de encajar con un simple recorrido nocturno. No resulta un lugar peligroso, pero sí uno donde el Velo parece rozar la realidad con más fuerza de la que se admite en público.

Quienes llegan a Valladolid y trabajan con asuntos metahumanos suelen coincidir en algo. La ciudad no impresiona, pero deja una sensación persistente, como si observase en silencio y evaluase todo lo que ocurre. Las personas que deciden quedarse acaban adaptándose a ese carácter reservado. Aquí nadie presume de hazañas. Las intervenciones se olvidan deprisa, absorbidas por horarios laborales, estudios y un ritmo cotidiano que no hace concesiones especiales.

Eso no significa que todo esté en calma. Existen grupos que actúan en segundo plano buscando documentos antiguos o estudiando fluctuaciones energéticas que no aparecen en ningún informe oficial. El Ayuntamiento mantiene sospechas persistentes, aunque rara vez se atreve a decirlas abiertamente. También circula la teoría de que las nieblas de otoño alteran ciertos poderes, un rumor que siempre vuelve aunque nadie lo confirme.

La verdadera singularidad de Valladolid está en lo que no muestra a primera vista. Sus calles obligan a afinar la atención y a escuchar señales que en otras ciudades se perderían entre ruidos y luces. Quizá por eso muchos metahumanos desplazados de otras Tierras encuentran aquí una calma inesperada. La ciudad serena a algunos y descoloca a otros, pero nunca pasa desapercibida.

En los paseos junto al Pisuerga, cuando el sol empieza a caer, la luz cambia de manera casi ritual. No se sabe si es magia o simple atmósfera, aunque algunas investigaciones sugieren que hay algo más. Valladolid guarda un aire antiguo, una quietud que esconde movimiento y una estabilidad que parece contener algo a punto de manifestarse.

Nada en Valladolid sucede de forma espectacular. Aquí todo avanza despacio, casi en silencio, hasta que un día aparece lo que llevaba tiempo formándose. Como una puerta bajo el agua que nadie menciona, pero que sigue allí, esperando a quien tenga la sensibilidad suficiente para reconocerla.

Sede de Superhéroes INC

La sede actual de Superhéroes INC en Valladolid está situada a las afueras, en Zaratán, dentro de un complejo conocido como Equinoccio. Desde el exterior no destaca especialmente. Podría pasar por un conjunto de edificios técnicos o un parque empresarial más, y esa discreción es intencionada.

Equinoccio está concebido como una instalación completa y funcional. Alberga espacios de entrenamiento para personal metahumano y operativo, zonas de simulación controlada y áreas preparadas para pruebas que no conviene realizar en entornos urbanos. Cuenta también con un almacén de equipamiento, donde se guarda armamento especializado, tecnología sensible y vehículos adaptados a distintos perfiles de intervención.

Además, el complejo actúa como centro logístico de Superhéroes INC para toda la comunidad de Castilla y León. Desde allí se coordinan despliegues, se gestionan recursos y se da apoyo a operaciones repartidas por la región. No es un lugar pensado para reaccionar a lo espectacular, sino para sostener el trabajo diario, el que casi nunca sale en los informes públicos.

En Equinoccio se entrena, se planifica y se mantiene todo aquello que permite que las intervenciones funcionen cuando realmente hace falta. Sin épica. Sin focos.

Sede de la Fundación Divina Mundial

La sede central de la FDM se encuentra en el antiguo Claustro de las Francesas, en pleno centro de la ciudad. El edificio conserva su aspecto histórico, casi intacto, y desde fuera no da ninguna pista sobre lo que ocurre en su interior.

Por dentro, el claustro ha sido completamente adaptado. Sistemas de seguridad, comunicaciones avanzadas y espacios preparados para reuniones que rara vez figuran en ningún registro oficial. Bajo el edificio se extiende un entramado de catacumbas antiguas, utilizadas por la Fundación como infraestructura de tránsito y contención. Desde allí se accede a portales sellados y rutas entre esferas que facilitan la comunicación con los Reinos Divinos, siempre bajo estrictas medidas de control.