La Bruja Verca
Verca
Conocida por su maestría en el arte de las maldiciones, Verca presenta una apariencia horrenda y remendada, como si su propio cuerpo fuera el resultado de pactos mal cerrados. Lejos de ser un defecto, esa imagen refuerza su autoridad. Quien acude a ella entiende desde el primer momento que nada bueno puede salir sin un precio.
Verca utiliza sus profundos conocimientos arcanos para conceder las peticiones de los humanos de una forma que siempre beneficia a la Corte. No concede exactamente lo que se le pide, sino lo que encaja mejor dentro de un entramado mayor de intereses y consecuencias. Cada maldición o encantamiento está diseñado con una precisión escalofriante, ajustado para activarse en el momento más oportuno.
Su verdadera fuerza no reside solo en la magia, sino en su comprensión de la psicología mortal. Verca sabe identificar deseos mal formulados, miedos ocultos y ambiciones que los propios humanos prefieren no reconocer. A partir de ahí, guía decisiones, distorsiona percepciones y empuja a sus clientes hacia elecciones que creen libres.
Cuando el efecto se manifiesta, ya es demasiado tarde para reclamar. La maldición siempre ha sido correcta. El error fue el deseo.