Drache
Enrique Álvarez
Quedó huérfano a los once años y desde entonces tuvo que sobrevivir por su cuenta en los barrios más pobres de Buenos Aires. Ya en aquella época mostraba un carácter violento y un profundo desprecio tanto por la sociedad en general como por los más débiles en particular. A los dieciocho años era el cabecilla de una pequeña banda de delincuentes juveniles y se había ganado una reputación por su crueldad extrema.
Tras una pelea que terminó de forma especialmente sangrienta, ingresó en el hospital con múltiples heridas de arma blanca. Fue allí donde lo encontró el doctor Meyer, que acostumbraba a buscar nuevos cobayas entre los moribundos. El científico vio en él resistencia física, un carácter autoritario, dotes de mando y un ADN prometedor. Decidió salvarle la vida para convertirlo en el líder del grupo de supervillanos que llevaba años planeando.