El Seductor

Deaza

Es un íncubo con apariencia de sátiro, una combinación diseñada para resultar inquietantemente atractiva. Deaza se encarga de gestionar las interacciones directas con los humanos que buscan asistencia de la Corte o que se ven arrastrados a resolver conflictos relacionados con ella. Es la primera cara amable que muchos encuentran, y casi siempre la última que recuerdan con claridad.

Su carisma demoníaco y su encanto sensual no son simples rasgos físicos, sino herramientas cuidadosamente afinadas. Deaza sabe leer deseos, inseguridades y ambiciones con una facilidad alarmante. Adapta su actitud y su discurso a cada interlocutor, convirtiendo una negociación desigual en algo que parece una oportunidad única.

Su capacidad para fascinar y manipular roza lo sobrenatural. Utiliza su atractivo y su influencia para doblegar voluntades sin necesidad de amenazas abiertas, guiando a sus clientes hacia decisiones que creen propias. Cuando aceptan los términos y condiciones que les ofrece, rara vez comprenden el alcance real de lo que han firmado.

Para cuando se dan cuenta, el acuerdo ya beneficia a la Corte. Y Deaza ya ha pasado al siguiente cliente.