Gargantua 2

Jorge Lebrato

Jorge Lebrato, como se hace llamar, no tiene ningún recuerdo de su verdadera identidad. Despertó solo en un bosque, sin memoria, con una pulsera de identificación hospitalaria que llevaba ese nombre. Desde entonces ha intentado recomponer una vida que no recuerda haber vivido. Cuando la policía lo asistió, comprobaron que sus huellas no figuraban en ningún sistema. No había registros, antecedentes ni rastro alguno de quién había sido.

Con el tiempo, Jorge descubrió que podía volverse gigante a voluntad. Al principio creyó que era un mutante, como los que aparecían constantemente en las noticias y en la televisión. Pensando que encajaría mejor entre otros como él, decidió viajar a la Isla Paraíso, convencido de que allí encontraría respuestas o, al menos, un lugar al que pertenecer. La situación en la isla, sin embargo, se volvió pronto insostenible. En medio del caos fue rescatado por una psíquica de orejas puntiagudas llamada Sylvana.

Sylvana, intrigada por el vacío que rodeaba a Jorge, decidió explorar su mente. Al hacerlo, logró liberar fragmentos de recuerdos bloqueados. Descubrió que años atrás había sido maldecido por un mago de los Carbonarios, una poderosa organización secreta. Su crimen había sido tan simple como temerario, hackear la cartera de bitcoins del mago y robar una cantidad considerable de fondos de la organización.

La maldición era deliberadamente cruel. Cada vez que Jorge utilizaba su poder de gigantismo, perdía una parte de su memoria. De este modo, los Carbonarios podían mantenerlo bajo control, usarlo como un peón obediente y asegurarse de que jamás recuperara del todo quién era en realidad.

Sylvana le hizo una propuesta. Ella conservaría una copia de sus recuerdos y se los devolvería cada vez que usara su poder, evitando que se perdieran para siempre. A cambio, Jorge debería servirle como guardaespaldas. No era un trato justo, pero sí la única opción real que tenía.

Jorge aceptó.