Qital

Qital de los Yannin

Qital nació como Yannin, miembro de una antigua tribu de Oriente Medio unida por la filosofía de la Tariqah. No se trata de una doctrina cerrada ni de un dogma común, sino de un camino místico y sagrado que cada individuo recorre de forma única. La Tariqah no se impone ni se enseña de manera directa. Se revela a través de la meditación, la contemplación y la experiencia interior. Los Yannin creen que cada senda personal tiene un propósito legítimo, incluso cuando entra en conflicto con los intereses colectivos de la tribu, y por ello se apoyan mutuamente sin cuestionar el destino de cada uno.

Desde muy joven, Qital destacó entre los suyos. Durante la infancia experimentó el despertar de sus vidas pasadas, un acontecimiento raro y profundamente transformador que reveló su Tariqah mucho antes de lo habitual. Aquella revelación marcó su destino. Fue sometida a un entrenamiento riguroso por parte de los miembros más sabios de la tribu, fortaleciendo no solo su cuerpo, sino también su mente y su espíritu. Cada disciplina, cada prueba y cada sacrificio tenían un único objetivo. Prepararla para completar su camino.

Su determinación y su conocimiento ancestral llevaron a la Alianza a seleccionarla como una de las Siete Torres. No fue una elección política ni estratégica, sino el reconocimiento de una voluntad inquebrantable y de una comprensión profunda del equilibrio que sostiene el mundo. Qital aceptó ese papel como una extensión natural de su Tariqah, no como un honor personal.

En la actualidad es considerada la más poderosa de los Yannin. Muchos creen que está cerca de completar su camino y emerger victoriosa, aunque saben que el final de una Tariqah nunca es sencillo ni benigno. Para Qital, culminar su senda implica localizar y liberar la Torre Thrax’Nothul de las fuerzas del mal. Esa misión no es solo una tarea impuesta, sino el punto culminante de su búsqueda espiritual, la prueba definitiva de su compromiso con la Tariqah.

Para Qital no existe separación entre deber, fe y destino. Todo forma parte del mismo camino.