Siluro

Enrique Gutierrez

Enrique Gutiérrez, conocido como Siluro, fue en otro tiempo miembro de la policía de Salamanca y oficialmente consta como fallecido en acto de servicio. La verdad, sin embargo, es bastante más oscura. Durante una intervención quedó gravemente herido y completamente paralítico. IDESS aprovechó entonces la situación para utilizar su cuerpo en uno de sus experimentos clandestinos, intentando “recargar” un organismo prácticamente muerto mediante energía metahumana.

El resultado escapó por completo a lo previsto. Gutiérrez despertó convertido en una especie de vampiro viviente capaz de absorber los poderes de otros metahumanos. Recuperó la movilidad, pero el proceso también alteró profundamente su personalidad. Quienes le conocieron antes hablan de un hombre duro pero cercano. Después del experimento se volvió mucho más frío, agrio e indolente, como si parte de su humanidad hubiese quedado atrás durante aquella operación.

Convencido de que su antigua vida había terminado, permaneció alejado del mundo hasta descubrir que su esposa, incapaz de asumir su supuesta muerte, se había suicidado. Aquello terminó de romperle por dentro y acabó aceptando unirse a la Fuerza del Futuro, donde encontró un nuevo propósito combatiendo amenazas metahumanas junto a otros individuos tan rotos y extraños como él.

Años después, durante los sucesos de la EUSAF-A, Siluro quedó atrapado junto a Bandera Negra y Ocelote dentro de una misteriosa burbuja de energía generada por Fuego Estelar. Lo ocurrido allí dentro sigue siendo desconocido. Cuando el resto del equipo consiguió liberarles, tanto Ocelote como Bandera Negra habían muerto y Siluro permanecía en coma. Despertó cincuenta y siete días después sin recordar prácticamente nada de lo sucedido, aunque pronto se hizo evidente que había cambiado otra vez.

Su antigua capacidad para absorber poderes había desaparecido por completo. A cambio, parecía haber heredado parte de las habilidades de sus compañeros fallecidos, aunque manifestadas de forma distinta y mucho más inestable. Conservó una agilidad casi sobrehumana comparable a la de Ocelote y desarrolló una densidad corporal anómala que incrementó enormemente su fuerza y resistencia. También adquirió la capacidad de volverse intangible durante breves periodos de tiempo, pudiendo atravesar paredes y objetos sólidos, aunque nunca seres vivos. Su envejecimiento, además, parece haberse ralentizado drásticamente, algo que muchos relacionan con los poderes de Bandera Negra.

La transformación más perturbadora son sus manos. En situaciones de combate, los huesos y tejidos se deforman hasta convertirse en enormes garras de casi cuarenta centímetros capaces de atravesar acero gracias a la extrema densidad de su cuerpo. Esa mezcla entre héroe, monstruo y cadáver viviente acabó convirtiendo a Siluro en una figura incómoda incluso entre otros superseres.

Cuando EuroForce terminó fragmentándose, Siluro abandonó Europa junto a Maestro Arcano para integrarse en Fuerza Mundial, el principal equipo operativo del Consejo Internacional de Superseres. Allí ejerce como líder de campo mientras Maestro Arcano actúa como consejero y estratega. Entre ambos se encargan de supervisar y formar a una nueva generación de héroes globales, aunque pocos olvidan que bajo el uniforme de Siluro sigue habiendo algo que nunca terminó de volver del todo de entre los muertos.