Fuerza Máxima
Fuerza Máxima fue uno de los primeros grandes grupos metahumanos europeos y durante años representó una forma de heroísmo muy distinta a la de otros equipos de su tiempo. Mientras muchas organizaciones se centraban en combatir el crimen organizado, el terrorismo o las amenazas políticas, sus miembros acabaron recorriendo el mundo enfrentándose a misterios, reliquias olvidadas, cultos oscuros y fenómenos que parecían extraídos directamente de las leyendas.
Su origen se remonta a la conocida Crisis de Córcega de 1995. Aquel año, el metahumano Epsilon Eridani tomó el control de varias zonas de la isla apoyado por fuerzas vinculadas al nigromante K’sser. Lo que para la opinión pública fue presentado como una simple operación de carácter terrorista escondía una realidad mucho más inquietante. Desapariciones inexplicables, fenómenos sobrenaturales, criaturas imposibles y sucesos relacionados con antiguas ruinas comenzaron a extenderse por distintos puntos del Mediterráneo.
Mientras gobiernos y fuerzas de seguridad intentaban comprender qué estaba ocurriendo, cuatro metahumanos procedentes de distintos países llegaron a Córcega siguiendo pistas aparentemente inconexas. Thunder, Mjölnir, Drac y Erzfeind terminaron encontrándose en mitad de una crisis que ninguno de ellos había imaginado. Lo que comenzó como una intervención improvisada acabó convirtiéndose en una larga campaña contra los seguidores de Epsilon Eridani, las maquinaciones de K’sser y amenazas que parecían proceder de un mundo oculto tras la realidad cotidiana.
Durante semanas recorrieron fortalezas abandonadas, complejos subterráneos olvidados, islas perdidas y enclaves históricos vinculados a antiguos cultos. Combatieron criaturas que oficialmente no existían, frustraron rituales cuyo propósito apenas llegaron a comprender y finalmente lograron derrotar a Epsilon Eridani, poniendo fin a una crisis cuyas consecuencias reales solo empezarían a comprenderse años más tarde.
Aquella experiencia les hizo comprender que los peligros del futuro no procederían únicamente de otros metahumanos. Existían fuerzas mucho más antiguas, ocultas durante siglos tras mitos, supersticiones y relatos que la mayoría consideraba simples cuentos. Convencidos de que ninguna persona podía enfrentarse sola a amenazas de semejante magnitud, decidieron permanecer unidos. Así nació Fuerza Máxima.
Durante las décadas siguientes el grupo se ganó una reputación singular dentro del mundo superheroico. Allí donde aparecían ruinas imposibles, reliquias legendarias, desapariciones inexplicables o rumores sobre criaturas que no deberían existir, tarde o temprano acababan apareciendo sus miembros. Sus aventuras les llevaron desde monasterios perdidos en las montañas balcánicas hasta ciudades sumergidas, templos olvidados en el norte de África, enclaves remotos del Mediterráneo o regiones donde la realidad parecía comportarse de formas imposibles.
A diferencia de otros grupos más formales, Fuerza Máxima nunca perdió cierto espíritu aventurero. Sus miembros eran tan conocidos por derrotar monstruos y frustrar conspiraciones como por mezclarse con la gente corriente una vez terminada la misión. Era habitual que celebraran sus victorias en tabernas portuarias, fiestas populares o festivales locales. Más de una vez acabaron participando en celebraciones tradicionales de pueblos a los que acababan de salvar, compartiendo vino, cerveza o cualquier licor regional con los vecinos. Aquellas imágenes de héroes y lugareños brindando juntos ayudaron a construir una reputación cercana y popular que les acompañaría durante toda su trayectoria.
Su sede quedó establecida en Córcega, donde continuaron siendo considerados héroes locales mucho después de su primera victoria. Desde allí participaron en numerosas operaciones relacionadas con cultos demoníacos, artefactos de origen desconocido, fenómenos sobrenaturales y las actividades de K’sser y sus seguidores.
Con el paso de los años Fuerza Máxima fue reuniendo fragmentos de una verdad mucho mayor. Sus investigaciones les permitieron descubrir indicios sobre la existencia de Terra, los Nexos, antiguos conflictos entre esferas y otras amenazas cuya magnitud escapaba a la comprensión de la mayoría de gobiernos y organizaciones metahumanas de la época. Gran parte de aquellos descubrimientos permanecieron en secreto, pero ayudaron a preparar el camino para quienes tendrían que afrontar crisis todavía más graves en las décadas posteriores.
Como ocurre con todas las leyendas, llegó un momento en que sus miembros comenzaron a seguir caminos diferentes. Thunder abandonó progresivamente la primera línea para dedicar sus esfuerzos a formar nuevas generaciones de héroes, convirtiéndose con el tiempo en una de las figuras clave de la Academia de los Jóvenes Héroes. Mjölnir decidió transmitir su legado a una sucesora, convencido de que cada generación debía contar con sus propios campeones. Drac siguió un camino similar años después, cediendo también su manto y responsabilidades a una nueva heredera de su legado. De Erzfeind se sabe mucho menos. Con el paso de los años sus apariciones se volvieron cada vez más esporádicas y su figura quedó rodeada de rumores, especulaciones y relatos contradictorios.
Miembros del Grupo

Mjölnir (original)
Harald Värkaard
Metahumano surgido al pronunciar antiguas runas nórdicas que manifiestan guantes de uru, Mjölnir fue uno de los grandes referentes europeos hasta que,...
Superhéroes INC. Primera y Segunda Edición

Thunder
Connor Austin St. John
Miembro de Fuerza Máxima.
Superhéroes INC. Primera y Segunda Edición