La Mano Silente
Syriel
Pese a ser considerada una de los mejores guerreros de los Atlantes, apenas existen registros de ella fuera de las profundidades. La mayor parte de los informes sobre su actividad proceden de incursiones rápidas, capturas de renegados o enfrentamientos con fuerzas de superficie que acabaron antes siquiera de que pudieran desplegar apoyo pesado. Entre los servicios de inteligencia europeos corre el rumor de que pasa meses enteros sin abandonar las ciudades abisales y que solo emerge cuando recibe órdenes directas del alto mando de Varn.
Su desprecio por los habitantes de la superficie tampoco es precisamente un secreto. Considera a los humanos y a la mayoría de metahumanos terrestres criaturas frágiles, impulsivas y peligrosamente inestables. No suele caer en discursos grandilocuentes sobre la superioridad atlante; simplemente actúa como si fuera un hecho evidente. De hecho, algunos diplomáticos que trataron con ella describieron las conversaciones como “hablar con alguien que observa constantemente a un animal herido intentando parecer digno”.
En los últimos años su nombre ha aparecido ligado a varios incidentes con la nueva formación de las Nature Corps. Oficialmente nunca hubo conflicto abierto, claro. Extraoficialmente, varios operativos medioambientales desaparecieron temporalmente en aguas territoriales atlantes tras intentar investigar vertidos tóxicos y actividad sísmica sin autorización del reino submarino. Las Nature Corps denunciaron abusos y detenciones ilegales, Atlantis respondió alegando violaciones de soberanía y operaciones extranjeras no autorizadas.
Su función oficial dentro del aparato militar atlante es aún peor de lo que su reputación deja entrever. Ella no combate invasiones ni lidera ejércitos en grandes guerras. Persigue Atlantes renegados. Desertores. Criminales. Disidentes. Gente que huye hacia la superficie creyendo que el océano es demasiado grande para ser encontrados. Y casi nunca falla. Algunos refugiados atlantes llegan a decir que, cuando ella recibe una misión, el juicio ya ha terminado mucho antes de empezar